Pésaj: Seamos todos una matzá

ESCRITO POR MARIO SABÁN [director de la Escuela de Cábala].

«Este es el pan de la pobreza que comieron nuestros padres en la tierra de Egipto. Quien tenga hambre, que venga y coma…».

Así comienza la narración de Pésaj de esta noche del 14 de Nisán del 5784.

De pequeño, siempre me impresionaba este comienzo de la narración: «Quien tenga hambre, que venga y coma…». Por supuesto, yo miraba la puerta de la casa de mi abuelo y no entraba nadie a comer. Luego de la muerte de mi abuelo, realizamos la narración en la casa de mi padre, y nuevamente: «Quien tenga hambre que venga y coma…». Y nadie entraba a comer. Con los años, pensé que no existían pobres ni personas hambrientas en el mundo, porque nadie entraba y nadie comía con nosotros…

Esta noche realizaré, como lo reitera hace siglos mi familia, la narración de la Pascua, y nuevamente comenzaremos así: «Quien tenga hambre, que venga y coma…».

Quizás luego de tantos siglos debemos cambiar la narración, y proclamar que «quienes tenemos para comer, busquemos a los que no tienen que comer».

Quizás seamos nosotros los irresponsables de estar sentados esperando que vengan y no salir nosotros a buscarlos. Nunca olvidaré la cara de aquel niño pobre en Estambul al que le entregué dinero: con su pequeño rostro me explicó, sin palabras, lo que es la pobreza.

La verdad es que con los años me estoy cansando de proclamar: «Quien tenga hambre que venga y coma…». Y comenzaré a cambiar la narración: «Quien sea responsable, que salga a buscar a los hambrientos».

Es curioso que la liberación de Egipto comience con una declaración universal para terminar con el hambre en el mundo.

Es la declaración del Reino de Dios, es la declaración del deseo de que algún día en la historia humana no existan más los pobres…

Así que esta noche recemos para que la humanidad, en vez de gastar en construir misiles millonarios para destruirnos entre nosotros, fabrique pan para que todos los hambrientos puedan comer.

Si durante solo un año la humanidad dejara de gastar en armas, terminaría el hambre en el mundo. Esto lo sabemos, pero no tenemos aún la consciencia de llevarlo a la práctica.

En vez de construir pirámides, como en Egipto, que podamos tener pan para los que tienen hambre.

Este es el aspecto de la reflexión material. Ayudemos a quien tiene hambre, porque probablemente tiene vergüenza de acercarse a nuestra mesa.

Ahora nos adentraremos en los secretos ocultos de la cábala sobre Pésaj: según Isaac Luria, los tres panes ázimos representan a las tres virtudes superiores de Jojmá, Biná y Daat.

Durante los 8 días de Pésaj, «comeremos» simbólicamente a la sabiduría, al entendimiento y a la conexión del conocimiento con el mundo material. Cada vez que realicemos la ingesta de la matzá, debemos meditar en estas tres grandes virtudes.

Que en esta Pascua Dios nos otorgue la sabiduría para siempre seguir adelante, nos otorgue el entendimiento para no participar del mal y para que todo nuestro conocimiento sea utilizado al servicio del bien de la humanidad en los niveles inferiores.

Que en este Pésaj nos liberemos de todo lo que ya no sirve para que seamos siempre luz.

Que no volvamos a necesitar más de las diez plagas para que nuestras almas alcancen la redención.

Que todos los faraones se hundan para siempre en el Mar Rojo y que todos los seres humanos vengan y coman, que coman del pan del cielo y del pan de la tierra.

©Mario Sabán

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