La conexión de los cuencos tibetanos y el Árbol de la Vida

ESCRITO POR AUGUSTO J. MARCHETTI [profesor de la Escuela de Cábala]

Recuerdo un momento especial de aquellos días y jornadas intensas de sesiones grupales e individuales, durante mis estudios de Sonoterapia. Al finalizar una sesión que estaba recibiendo de Sonoterapia individual, con los cuencos tibetanos colocados sobre las distintas partes de mi cuerpo, sumido en un estado de relajación profunda, de repente escucho: «[los cuencos] Están hechos de 7 metales, cada uno de ellos de los cuales simboliza un planeta del sistema astral: oro (Sol), plata (Luna), mercurio (Mercurio), hierro (Marte), plomo (Saturno), estaño (Júpiter) y cobre (Venus)». Era mi maestro Ramji quien nos trasladaba estos conocimientos.

Para mí fue toda una revelación, ya que en esa misma época estaba totalmente volcado e iniciándome en el estudio de la Cábala.

Y fue en este momento cuando comencé a conectar esta maravillosa técnica sonora ancestral con los cuencos tibetanos y el Árbol de la Vida.

La sanación con sonido y vibración, también conocida como Terapia de Sonido o Sonoterapia, es una práctica holística que utiliza el sonido y la vibración para promover la salud y el bienestar.

Se basa en la idea de que todo en el universo vibra a una frecuencia específica y que nuestro cuerpo y mente pueden ser sanados alineando nuestras vibraciones con las frecuencias armoniosas.

Los cuencos tibetanos son uno de los instrumentos más comunes utilizados en la sanación con sonido. Son cuencos metálicos hechos de una aleación de siete metales, que producen sonidos y vibraciones que pueden tener un efecto profundo en el cuerpo y la mente.

Retomando mi analogía del principio, el Sefer Yetzirá, el libro más antiguo y misterioso de todos los textos cabalísticos, dice en el capítulo uno: 22 letras fundamento, son llamadas fundamento porque el universo fue creado mediante las letras del alfabeto hebreo, según la mística hebrea.

Se puede decir que estas 22 letras se dividen en tres grandes grupos: tres madres, siete dobles y doce elementales. No es mi intención en este artículo desarrollar y explicar en profundidad todos estos conceptos de la cábala, que requerirían de un texto mucho más extenso y profundo, pero sí que me voy a detener en estas siete letras dobles y las siete dimensiones inferiores del Árbol de la Vida, que son: Bet, Guímel, Dalet, Kaf, Pei, Resh y Tav.

Estas siete letras se llaman dobles porque pueden pronunciarse de dos maneras diferentes. Representan los 7 planetas del sistema astral, que son, respectivamente: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna. A su vez, cada una de ellas representa una virtud: sabiduría, riqueza, semilla, salud, dominio, paz y gracia.

Los senderos de las 7 letras dobles entre las diferentes dimensiones en el Árbol de la Vida

Bet: Jojmá-Jésed

La letra Bet representa la energía de la sabiduría.

Guímel: Biná-Guevurá

Para el Séfer Yetzirá, la letra Guímel es la energía de la riqueza del amor.

Es la energía que supera las contradicciones del bien y del mal. Es más que la madurez intelectual, es la energía de la madurez general de toda personalidad.

Dalet: Kéter-Tiféret

Para el Séfer Yetzirá, la Dalet representa la energía de la procreación o, dicho de otra manera, de la semilla.

Este sendero se encuentra en el centro del Árbol de la Vida y allí es donde encontramos la semidimensión de Daat (el conocimiento). ¿Y qué es el conocimiento (Daat) sino una puerta que se abre a través de la palabra?

Kaf: Jésed-Nétzaj

En el Séfer Yetzirá, la Kaf aparece como la energía de la salud.

Representa la energía de manifestar nuestro propio potencial interno. Es la energía para terminar las cosas que hemos comenzado. Es la fuerza que debemos tener para concluir un proceso y darlo por finalizado.

Pei: Guevurá-Hod

Para el Séfer Yetzirá, la Pei es la energía sobre el poder o el dominio.

Representa la energía que determina el momento de hablar y el momento de callar. La energía para conocer el momento exacto en donde tenemos que frenar nuestras palabras y callar. La energía de la Pei es la energía de lo que se dice y de lo que se silencia. Mi persona (mi yo) se define por lo que digo y por lo que silencio.

Reish: Tiféret-Yesod

Para el Séfer Yetzirá, la letra Reish representa la energía de la paz interna y externa.

A través de la rectificación y controlando nuestro propio ego, alcanzamos el equilibrio interior. Y cuando poseemos nuestro propio equilibrio personal, logramos el liderazgo. Porque el liderazgo es ser el líder de nuestra propia vida.

Tav: Yesod-Maljut

Para el Séfer Yetzirá, la energía del mejoramiento de la personalidad.

La Tav es la energía de nuestra confianza en que, pese a nuestra pequeñez y finitud, somos capaces de avanzar hacia el infinito, donde nuestro trabajo, por más pequeño que sea, desde nuestro aporte finito busca siempre la trascendencia.

La Sonoterapia: un Daat vibracional sonoro

Qué interesante es ver la construcción de estas siete letras, sus atributos, su vinculación con cada dimensión del Árbol de la Vida y cómo nos conectan con nuestro sistema astral de planetas y las dimensiones de nuestro Árbol de la Vida.

Árbol de la Vida y cuerpo humanoDice el Séfer Yetzirá que el alma es una réplica exacta del cuerpo. Todo lo que hay en el cuerpo se encuentra también en el alma.

Este mapa que nos han dejado los sabios de la más antigua tradición de la sabiduría de la cábala, cuyo símbolo es el Árbol de la Vida, en su representación antropomórfica, y el estudio y análisis en el sistema psicológico, cuyo principal aporte en los últimos años es gracias a la Escuela de Psicología y Cábala de Mario Sabán, han sido de gran importancia a la hora de conectar ambas sabidurías y herramientas.

Luego de varios años de estudio, investigación y experiencia con distintas personas, puedo decir que la terapia de sonido y sus diferentes instrumentos actúan como conectores entre las diez dimensiones del Árbol de la Vida, como un Daat vibracional sonoro, operando de manera conjunta sobre las distintas partes del cuerpo, armonizando los desequilibrios físicos, emocionales e intelectuales, ya sean por exceso o deficiencia de energía.

Ayudan a la reducción del estrés y la ansiedad, a la mejora del estado de ánimo y la calidad del sueño, al fortalecimiento del sistema inmunológico, a la disminución de dolencias físicas. Mejoran la circulación sanguínea y equilibran el sistema hormonal.

La experiencia me llevó a comprender cómo el sonido no sólo nos da los beneficios nombrados anteriormente, sino que también cumple una función muy importante desde el punto de vista emocional, allí donde se encuentran las partes menos restrictivas, analíticas y racionales de las personas. Es decir, actúa en el hemisferio derecho del cerebro, donde conectan con su parte creativa, con una sensación de gratitud, felicidad, paz y armonía.

A través de las vibraciones rompemos con esas cáscaras de protección que nos hemos creado nosotros mismos, por miedos e inseguridades.

Mediante la terapia de sonido y la vibración de los cuencos sobre el cuerpo de las personas o fuera del mismo (nuestro kli, ‘vasija, recipiente’), podemos iniciar una rectificación operando en conjunto y de manera coordinada en las diez dimensiones, creando una vasija que pueda tanto dar como recibir. En último término, dicha vasija es el ser humano. Si la persona va a recibir la luz del creador, primeramente debe parecerse a él haciéndose dadora.

©Augusto J. Marchetti

Fuentes:
Sod 22/ El secreto. Mario Sabán.
Séfer Yetzirá. Aryeh Kaplan.


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Cábala y Sonoterapia: Terapia de sanación del alma

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Descubre el poder terapéutico del sonido y su aplicación en el mapa del alma humana, cuyo símbolo es el Árbol de la Vida. Un método que combina los beneficios de la cábala y la sonoterapia para armonizar los desequilibrios físicos, emocionales e intelectuales, y potenciar las virtudes de las personas.

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