La conciencia y el mal: Explorando los lazos entre el conocimiento y la oscuridad

El concepto del mal y su relación con la conciencia es uno de los temas más profundos y complejos dentro de la cábala. En el video de KabalaPodcast «La consciencia y el mal️», Mario Sabán y Nacho Newman exploran estas cuestiones, analizando cómo el mal puede coexistir incluso en los niveles más altos de conciencia y conocimiento. 

Este artículo, basado en la transcripción completa del video, se propone examinar en detalle estos conceptos, ofreciendo una reflexión profunda sobre la naturaleza del mal, la conciencia, y cómo la cábala aborda estos temas fundamentales.

Este análisis servirá como una guía para entender cómo, a medida que aumentamos nuestro conocimiento y conciencia, también nos enfrentamos a desafíos más sutiles y complejos. Además, se vinculará este tema con un curso recomendado para aquellos interesados en profundizar en el mal dentro de la cábala: el curso La cuestión del mal en la Cábala.

El aumento de la conciencia y la aparición del mal

La paradoja del conocimiento

Uno de los primeros puntos discutidos en el video es la paradoja de cómo, al aumentar nuestro conocimiento (Daat), no necesariamente reducimos la presencia del mal. 

En teoría, podríamos esperar que a medida que crece nuestra conciencia el mal disminuya ya que, podemos corregir más aspectos de nuestra vida. Sin embargo, la realidad es más compleja. 

A medida que aumentamos la luz de nuestra conciencia, también descubrimos más aspectos oscuros de nuestra personalidad que antes permanecían ocultos.

Como menciona Mario Sabán, «Si yo aumento mucho la luz, yo me voy dando cuenta de que hay muchísimos elementos que son oscuros en mi personalidad.» 

Esta revelación nos muestra que el crecimiento en conciencia no es sólo un proceso de iluminación, sino también un proceso de enfrentamiento con las sombras internas.

La dualidad de la conciencia elevada

A medida que ascendemos en nuestro nivel de conciencia, enfrentamos una dualidad: por un lado, tenemos más herramientas para detectar el mal, pero por otro, este mal se vuelve más esquivo. 

El Doctor Sabán compara esta situación con un juego de ajedrez: a niveles más bajos, las transgresiones son fáciles de detectar. Por ejemplo, un robo obvio es sencillo de identificar y corregir. 

Sin embargo, en niveles más altos, el mal puede manifestarse de maneras más sutiles, como en un banco que cobra pequeñas comisiones que pasan desapercibidas, pero que, en conjunto, constituyen un gran robo.

Este ejemplo ilustra cómo, a medida que avanzamos en nuestra conciencia, debemos estar más atentos a las sutilezas y no dejarnos engañar por la apariencia de sofisticación. 

En los niveles superiores de conciencia, el mal puede estar disfrazado de racionalidad, cultura, o incluso de sofisticación espiritual.

La sutileza del mal en los niveles superiores

La agresión sofisticada

En los niveles más elevados de conciencia, el mal no desaparece, sino que adopta formas más sofisticadas. El profesor Sabán menciona cómo una persona puede ser muy educada y al mismo tiempo profundamente agresiva. 

Esta agresión no se manifiesta de manera obvia, como en un acto violento físico, sino a través de un lenguaje sutilmente agresivo que puede ser difícil de detectar. Esta sofisticación no elimina la agresión; simplemente la canaliza de una manera más aceptable socialmente.

Mario Sabán describe esta situación diciendo: «Hay gente muy educada y muy agresiva… lo que han hecho es canalizar la agresión en el vocabulario, y de repente encuentras un vocabulario de un nivel de agresión, pero de un nivel de sutileza y de un nivel de cultura…». 

Este tipo de agresión refinada es un ejemplo de cómo el mal puede ocultarse en niveles elevados de conciencia. Una persona puede estar convencida de su propia rectitud debido a su nivel de educación o sofisticación, sin darse cuenta de que sigue perpetuando el mal de una manera más sutil.

El autoengaño y la ocultación del mal

El mal en los niveles superiores de conciencia se caracteriza por su capacidad de ocultarse detrás de justificaciones racionales y comportamientos aceptables. 

El Doctor Sabán señala que, a medida que aumentamos nuestra conciencia, también aumenta nuestra capacidad de esconder el mal. Esto crea una paradoja donde, aunque tenemos más herramientas para detectar el mal, también tenemos más mecanismos para esconderlo de nosotros mismos.

Un ejemplo de esto es el dogmatismo refinado. En el pasado, los dogmas eran fáciles de identificar y refutar. Sin embargo, hoy en día, el dogmatismo se ha vuelto más sofisticado, moviéndose dentro de sistemas cerrados donde parece que hay movimiento y cambio, pero en realidad, se regresa al mismo punto una y otra vez. 

Este tipo de dogmatismo es una forma sutil de mal que puede ser difícil de detectar precisamente porque está disfrazado de pensamiento inteligente y flexible.

El desequilibrio en la conciencia elevada

La complejidad del mal con el aumento de la conciencia

A medida que aumentamos nuestra conciencia, el mal también se vuelve más complejo. Mario Sabán y Nacho Newman discuten cómo, en niveles superiores de conciencia, el mal no solo se esconde mejor, sino que también se vuelve más intrincado y difícil de resolver.

La inteligencia, al ser potenciada por la conciencia elevada, puede servir tanto para el bien como para el mal. Es por eso que, con el aumento de la conciencia, también aumenta la complejidad del mal.

Este aumento de la complejidad plantea la pregunta de si el incremento en la inteligencia y en el conocimiento es realmente un aumento en la conciencia, o simplemente un aumento en la capacidad de manejar información. 

Si no somos conscientes de cómo nuestra inteligencia puede ser utilizada para justificar o esconder el mal, entonces el conocimiento no se traduce en una verdadera conciencia.

El colapso intelectual y el vacío existencial

Otra cuestión abordada en el video es el concepto del «surmenage», o colapso intelectual, vinculado al vacío existencial. 

A medida que una persona aumenta su nivel de conocimiento, puede encontrarse con un vacío existencial que acelera su mente y crea una especie de fuga hacia adelante. 

Este vacío puede llevar a una aceleración de la vida que, aunque puede parecer productiva, en realidad es una manera de escapar del vacío interior.

Mario Sabán comenta sobre esto: «La velocidad de la Biná [inteligencia] es proporcional a la insistencia del vacío… Mientras más ocupada está la persona, menos vacío siente, pero el vacío está ya presente.» 

Este vacío existencial es un mal sutil que puede infiltrarse en la vida de una persona, incluso cuando esta está aparentemente comprometida en un camino de crecimiento y conocimiento. 

Es importante ser consciente de este peligro y trabajar para llenar el vacío con un sentido profundo y auténtico, en lugar de tratar de evitarlo a través de la acumulación de conocimiento o actividad.

La conciencia como proceso y no como resultado

Detectar el mal como primer paso

Un punto clave que el profesor Sabán destaca es que la conciencia no es simplemente el resultado de eliminar el mal, sino que es un proceso continuo que comienza con la detección del mal. 

La conciencia se manifiesta cuando reconocemos un desequilibrio o una transgresión, y es este reconocimiento lo que nos permite comenzar el proceso de corrección. 

Por lo tanto, el aumento de la conciencia no se contradice con la aparición de más klipot (cáscaras, fuerzas negativas o desequilibrios); de hecho, revela estas klipot para que puedan ser trabajadas.

«La conciencia no es el resultado de este trabajo, es todo el proceso de ese trabajo… El aumento de nivel de conciencia trae el descubrimiento y revelación de klipot que estaban ocultas,» afirma Mario Sabán. 

La conciencia, entonces, es un proceso dinámico que implica una vigilancia constante. No es algo que se alcanza una vez y para siempre, sino que requiere un esfuerzo continuo para detectar y corregir los desequilibrios que surgen en nuestra vida. 

Cada vez que aumentamos nuestro nivel de conciencia, nos enfrentamos a nuevos desafíos y debemos estar preparados para enfrentarlos.

El proceso de rectificación

La rectificación, o tikún, es el proceso de corregir los desequilibrios y transgresiones que detectamos. Sin embargo, Sabán enfatiza que la conciencia no es el resultado final de este proceso, sino que es parte integral de él. 

La conciencia comienza con la detección del mal, continúa con el trabajo para corregirlo, y se manifiesta en el crecimiento y la mejora continua.

El proceso de rectificación no es lineal, y cada vez que alcanzamos un nuevo nivel de conciencia, podemos encontrar nuevas klipot que necesitan ser trabajadas. Este ciclo continuo es lo que mantiene nuestra conciencia en constante evolución y nos permite crecer espiritualmente. 

La conciencia, entonces, es tanto el medio como el fin en el camino de la rectificación.

El potencial de la conciencia elevada

Más allá de la rectificación

Una vez que hemos trabajado en la rectificación de nuestros desequilibrios, entramos en una nueva fase donde la conciencia elevada se utiliza no solo para corregir, sino para potenciar nuestras virtudes y cualidades. 

El profesor Sabán menciona que en niveles muy altos de conciencia, ya no se trata solo de corregir los desequilibrios, sino de aprovechar toda la energía disponible para aumentar nuestro potencial.

En esta fase, el crecimiento ya no se centra en lo que está mal, sino en cómo podemos maximizar lo que está bien. Es un proceso de expansión positiva, donde utilizamos nuestra conciencia para desarrollar nuestras capacidades al máximo. 

Sin embargo, incluso en este nivel, debemos estar atentos al peligro del estancamiento ya que, si no seguimos creciendo, corremos el riesgo de desequilibrarnos nuevamente.

La rectificación continua y el crecimiento espiritual

El crecimiento espiritual no tiene fin, y siempre habrá nuevas áreas en las que podamos mejorar. 

Mario Sabán advierte contra la complacencia que puede surgir cuando sentimos que hemos corregido todos nuestros desequilibrios. Incluso si hemos logrado un alto nivel de conciencia, debemos continuar buscando formas de crecer y mejorar. 

De lo contrario, podríamos caer en la ociosidad espiritual, lo que a su vez podría llevar a nuevos desequilibrios.

Este enfoque en el crecimiento continuo es fundamental en la cábala. La conciencia no es un destino final, sino un viaje interminable. Siempre habrá nuevos desafíos que enfrentar, nuevas klipot que descubrir y corregir, y nuevas virtudes que desarrollar. 

Este es el camino del tikún, y es un camino que debemos recorrer con humildad y determinación.

Curso La Cuestión del Mal en la Cábala

Para aquellos interesados en profundizar más en cómo la cábala aborda la cuestión del mal, recomendamos el curso la cuestión del mal en la Cábala. Este curso explora en detalle cómo la cábala entiende el mal y cómo podemos enfrentarlo en nuestras vidas diarias.

Durante este curso, los participantes pueden obtener una comprensión más profunda de las enseñanzas cabalísticas y aprender a aplicar estos principios en su vida cotidiana para resistir las fuerzas destructivas que pueden surgir incluso en los niveles más altos de conciencia.

“La cuestión del mal en la cábala: las estrategias del Satán» comenzará una nueva edición el 3 de septiembre y es el segundo curso del Diplomado de Cábala. Viene a continuación del curso Creación del universo y Árbol de la Vida (curso 1). Forma parte de la 3ª edición del programa, que se desarrolla entre 2024 y 2025. 

El Diplomado de Cábala está integrado por cuatro cursos que pueden estudiarse en el itinerario propuesto o bien de forma independiente.

Antes de llegar a la conclusión te dejamos el vídeo de Mario Sabán y Nacho Newman para que puedas ampliar la información que te hemos ofrecido.

Conclusión

La relación entre la conciencia y el mal es compleja y está llena de paradojas. A medida que aumentamos nuestra conciencia, también debemos estar preparados para enfrentar formas más sutiles y sofisticadas de mal. 

Este mal no desaparece con el aumento del conocimiento; simplemente adopta nuevas formas que pueden ser más difíciles de detectar y corregir.

El camino de la conciencia es un proceso continuo de detección, corrección y crecimiento. Cada vez que aumentamos nuestra conciencia, descubrimos nuevas klipot que debemos trabajar. Este proceso es esencial para nuestro crecimiento espiritual y para nuestra capacidad de vivir una vida plena y significativa.

Este artículo, basado en la transcripción del video «La Consciencia y el Mal️ Mario Sabán & Nacho Newman – Kabala International», ofrece una exploración profunda de estos temas y proporciona una guía para aquellos que buscan entender mejor la naturaleza del mal y cómo enfrentarlo en su propio camino espiritual.

La Cábala no es solo un conocimiento,
es un camino de transformación.

Únete a nuestra comunidad y recibe en tu correo enseñanzas, novedades y recursos para profundizar en la Cábala.

Además de información sobre cursos y actividades de la Escuela, recibirás nuestras Audiochispas: breves reflexiones del profesor Mario Sabán para acompañar tu estudio y crecimiento espiritual.

Suscríbete gratis a nuestra newsletter »»

 
 
 

0

Tu carrito

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.