Del dogma a la duda: Un viaje para encontrar tu propia verdad

En un mundo lleno de información, sistemas de creencias y verdades prefabricadas, el dogma se presenta como un refugio. Nos promete un camino claro y respuestas definitivas, un puerto seguro frente a la complejidad de la vida. Sin embargo, para aquellos que buscan un significado más profundo, el dogma se revela como una trampa sutil. En un profundo diálogo, el maestro Mario Sabán y Nacho Newman exploran cómo este concepto, lejos de ser un pilar de la fe, es una forma de inmovilidad que nos priva de nuestro potencial de crecimiento.

Este artículo, inspirado en su conversación, examina la naturaleza del dogma y cómo la sabiduría de la Cábala nos ofrece un camino hacia la verdadera libertad: la libertad de cuestionar, de dudar y de abrazar el vacío existencial como un catalizador para la transformación.

Qué es un dogma

Un dogma es una creencia o un conjunto de creencias que se consideran verdades absolutas e irrefutables dentro de un sistema de pensamiento. Se acepta sin cuestionamiento, sin necesidad de evidencia o prueba. A menudo, está respaldado por una autoridad, ya sea religiosa, filosófica o incluso social. Su función principal es proporcionar un marco de seguridad y certeza.

En la sociedad moderna, el dogma no se limita a la religión. Puede manifestarse en ideologías políticas, económicas o incluso en paradigmas científicos. La persona dogmática es aquella que se aferra a estas ideas de manera rígida, negándose a considerar cualquier perspectiva que las contradiga. Su mente está cerrada.

Las verdades absolutas prometen una vida libre de incertidumbre. Pero al hacerlo, exige un precio muy alto: la renuncia al pensamiento crítico. Es una prisión invisible, una jaula mental que, aunque nos hace sentir seguros, nos impide movernos y crecer.

El dogma y el nihilismo: Dos caras de la misma moneda

A primera vista, el dogma y el nihilismo parecen ser enemigos naturales. El primero proclama que la vida tiene un sentido absoluto y predefinido, mientras que el nihilismo sostiene que nada tiene sentido en absoluto. Pero Mario Sabán presenta una visión radical: el dogma es, en esencia, una forma de nihilismo encubierto.

Ambos se originan en una profunda pereza existencial. «Ambos están en la misma postura, que nada tiene sentido», afirma Sabán. La diferencia radica en la excepción. El dogmático dice: «nada tiene sentido, excepto mi dogma». En cambio, el nihilista concluye: «nada tiene sentido, y punto». En ambos casos, el individuo ha renunciado al trabajo de encontrar su propio significado.

El dogmático se niega a pensar por sí mismo y a buscar. Delegó su poder de discernimiento en una autoridad, un sistema o una creencia. El nihilista también se niega a buscar, pero lo hace desde una posición de desesperanza. Al final, ambos evitan la ardua labor de enfrentarse a la vida, de experimentar, de cuestionar y de crecer. Han elegido una existencia estancada. La pereza existencial, en este sentido, no es la falta de acción física, sino la renuncia a la búsqueda y al trabajo interior.

La evasión de la nada

El miedo al vacío existencial es el motor que nos empuja a refugiarnos en el dogma. La idea de una existencia sin un propósito claro, sin un conjunto de reglas, es aterradora para la mayoría. En este punto, estas creencias absolutas actúan como una muleta psicológica, una forma de evitar la incertidumbre. Nacho Newman señala que el dogma te «congela», impidiéndote moverte, crecer y evolucionar. Es la negación del movimiento, una renuncia a la vida.

Cuando alguien abandona la doctrina, inevitablemente se encuentra cara a cara con la nada. Esta sensación de vacío existencial es incómoda y desorientadora. Es el vértigo de no tener un mapa, de no saber a dónde ir. La mayoría de la gente, ante esta sensación, regresa corriendo a la seguridad de una nueva creencia o de un nuevo dogma. Es un ciclo sin fin que impide cualquier crecimiento genuino.

La Cábala, sin embargo, nos enseña a tomar una postura radicalmente distinta. Nos invita a habitar en ese vacío existencial sin miedo. Nos enseña que esa nada, lejos de ser un abismo, es una oportunidad, un espacio para recibir una nueva consciencia.

El vacío: Un canal, no un abismo

El dogma no solo nos aprisiona, sino que nos incapacita para recibir nueva información. Una mente llena de certezas es como un vaso lleno que no puede recibir ni una gota más de agua. No hay espacio para la duda, para la sorpresa ni para el conocimiento. «El vacío es un canal para la información», explica Mario Sabán.

Cuando nos atrevemos a dudar y a abandonar nuestras certezas absolutas, vaciamos nuestra mente. Creamos un espacio de receptividad que nos permite acceder a un conocimiento que no proviene de sistemas externos, sino de nuestra propia experiencia y de nuestra conexión interior. Esta es la esencia de la mística. Es un camino de descubrimiento personal, no de obediencia a un conjunto de reglas. La Cábala nos enseña que el verdadero propósito de la vida no es adherirse a un dogma, sino elevar nuestra consciencia a través de la búsqueda continua.

El dogmático y el nihilista, en su pereza, se han negado este camino. Han elegido quedarse «congelados» en su existencia. «Tanto el nihilista como el dogmático están en un estado de pereza», subraya Sabán. Esta pereza no es solo una falta de acción, sino una renuncia a la vida misma. Se niegan a hacer el trabajo de pensar, de sentir, de cuestionar y de buscar. Han optado por un estado de muerte espiritual, donde la evolución se detiene.

La proyección del dogma

La persona dogmática no solo se niega a crecer, sino que a menudo proyecta su propia inmovilidad en los demás. Juzga y critica a aquellos que se atreven a dudar y a buscar. Su dogma se convierte en un arma, una forma de defenderse de la amenaza que representan los buscadores libres. Este es un comportamiento que se ve tanto en sistemas religiosos como en ideologías políticas o incluso en círculos sociales. La rigidez de estos postulados no es un signo de fortaleza, sino de un profundo miedo.

El dogma no solo nos separa de nuestro propio potencial, sino que nos aísla de los demás. Nos hace intolerantes a la diferencia, porque cualquier visión que no coincida con la nuestra es vista como una amenaza. Por el contrario, la persona que ha abrazado la duda y la búsqueda es más abierta, más tolerante y compasiva, ya que entiende que la verdad es un camino personal, no una conclusión predefinida.

El camino de la Cábala: Libertad en la búsqueda

El camino que nos propone la Cábala es un antídoto a los dogmatismos y al nihilismo. No ofrece respuestas fáciles ni certezas absolutas, sino un sendero de constante crecimiento. Es un camino para quienes están dispuestos a hacer el trabajo interior y a vivir con la incertidumbre. La Cábala nos enseña que la vida no es un problema para resolver, sino un misterio a experimentar. Nos invita a transformar nuestro vacío existencial en un motor de búsqueda.

En lugar de aferrarnos a un dogma, la Cábala nos da las herramientas para explorar nuestra propia consciencia. Nos enseña a leer la vida como un libro de misterios, donde cada experiencia, cada duda y cada desafío son una oportunidad para crecer y aprender. El propósito no es llegar a un destino, sino disfrutar del viaje.

La persona que emprende este viaje se convierte en un agente de cambio. Al transformar su propio dogma y su vacío existencial en un canal de crecimiento, se convierte en un faro para los demás, demostrando que la verdadera libertad no reside en la ausencia de incertidumbre, sino en la capacidad de vivir con ella y, aun así, seguir buscando.

Conclusión

El dogma puede parecer una protección, pero en realidad es una prisión. Nos protege de la incertidumbre a un precio muy alto: nuestra libertad. Para aquellos que anhelan una vida más profunda y significativa, los dogmas ya no son suficiente. Es una respuesta superficial a una pregunta existencial que exige una respuesta personal y profunda. El miedo al vacío existencial es lo único que nos separa de un viaje de crecimiento y transformación.

Si sientes que esta forma de sentir y enfocar la vida ya no te satisface, si el materialismo te ha dejado con una sensación de vacío, y si estás dispuesto a embarcarte en un viaje de autodescubrimiento, te invitamos a explorar el camino de la mística hebrea. El conocimiento ancestral de la Cábala puede proporcionarte las herramientas necesarias para transformar tu incertidumbre en un motor de crecimiento.

Cábala desde cero con Mario Sabán es el curso que te ayudará a construir tu propio camino, a encontrar tu propósito y a convertir el vacío existencial en un canal de plenitud. 

Si te ha gustado el artículo y quieres complementar esta información te dejamos a continuación el vídeo en el que está basado este post.

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