En la tradición de la Cábala, transformar emociones negativas no significa apagarlas, sino revelar la luz que se oculta detrás de aquello que llamamos “mal”. Esta es la propuesta profunda que desarrollan Mario Sabán y Natalia Salinas al presentar la Cuenta del Omer 2026 como un entrenamiento de 49 días donde el mal deja de ser un enemigo abstracto y se convierte en un motor de refinamiento del alma.
Natalia lo sintetiza cuando afirma que “la Cuenta del Omer es uno de los procesos de trabajo interior más profundos de la tradición cabalística”, un verdadero laboratorio emocional en el que cada día se explora un matiz diferente del alma. A lo largo de este camino, el Satán aparece no como una figura externa que nos persigue, sino como una estructura de percepción que distorsiona nuestra mirada y activa reacciones que sentimos como dolor, miedo, rabia o culpa.
Desde esta perspectiva, el objetivo no es solo transformar emociones negativas, sino aprender a leerlas como señales de que una parte de nuestra energía está mal posicionada. Como explica la presentación del curso, según la Cábala “el mal puede definirse como el bien en posición incorrecta”, de modo que cada conflicto emocional se convierte en una oportunidad para recolocar esa fuerza y elevar las chispas de luz que custodia.
Cómo transformar las emociones negativas
Desde la escuela de Cábala, Mario abre la conversación recordando que esta será la quinta Cuenta del Omer consecutiva con Natalia y que “cada año el Omer viene renovado”, porque ella misma va “descubriendo nuevas chispas de luz”. Este año, el eje es claro: trabajar la función del mal en nuestra vida afectiva y comprender cómo, a través de él, podemos transformar emociones negativas y refinar nuestras dimensiones internas.
Natalia presenta así la propuesta: “vamos a analizar al custodio de esas chispas de luz que es el mal, que nos va a ofrecer 49 días de desafío constante, pero que lo vamos a atrapar desde la observación consciente”. Es decir, 49 movimientos para “jugarle un pulso al Satán” mediante la autoobservación, en lugar de quedarnos atrapados en el victimismo.
Desde la Psicología Transpersonal y la Cábala, esto implica comprender que el llamado “oponente” se expresa en nuestra vida como una forma de percepción: distorsiona la manera en que enfocamos la energía emocional y nos lleva a usarla contra nosotros mismos. El entrenamiento del Omer se convierte, entonces, en una vía concreta para aprender a transformar emociones negativas en conciencia, responsabilidad y refinamiento del carácter.
Autoobservación consciente: atrapar al Satán desde dentro
Natalia explica que todo el trabajo se apoya en una práctica básica: la autoobservación. “Le vamos a jugar ese pulso desde lo más fácil que no tenemos en cuenta muchas veces, que es esa autoobservación consciente”, afirma. Esta observación tiene un doble foco: “cómo opera el Satán desde mí y cómo yo percibo al Satán de los demás”.
Una de las claves que ella subraya es el lugar del victimismo: “muchas veces el Satán está operando en mí desde el victimismo porque no me posiciono desde una conciencia donde tengo un rol responsable en ese libre albedrío”. Aquí aparece un principio fundamental de la Cábala aplicada a la psicología: mientras me perciba solo como víctima, no podré transformar emociones negativas, porque renuncio a ver mi participación en la configuración del conflicto.
Trabajar las emociones difíciles, desde esta mirada, requiere:
- Reconocer que mi percepción forma parte del problema.
- Aceptar que mi libertad interior incluye la manera en que respondo a lo que me sucede.
- Observar la tentación de culpar siempre al exterior, como una estrategia del Satán para que no mire dentro.
La autoobservación consciente se convierte así en la puerta de entrada a cualquier proceso serio de transformación emocional.
El Omer como laboratorio emocional
Mario recoge la metáfora de Natalia y la convierte en un eje doctrinal: “me gusta mucho esta idea que has planteado de laboratorio, que nosotros somos un laboratorio interior, nuestra alma está en un laboratorio”. La Cuenta del Omer ofrece 49 días consecutivos en los que cada persona puede observarse, día a día, en un contexto de introspección muy grande.
En términos psicológicos, el Omer funciona como un laboratorio porque:
- Pone a prueba nuestras reacciones en distintos escenarios emocionales.
- Permite registrar patrones que se repiten año tras año.
- Ofrece un marco para transformar emociones negativas sin improvisar, sino siguiendo una estructura cabalística precisa.
Natalia comenta una práctica que muchos alumnos repiten: llevar un diario comparativo. “Día 2 del Omer, Guevurá de Jésed: hace 3 años me pasó esto y hoy me río de esa situación porque la capacidad de análisis que tengo es muy superior a la que tenía hace 3 años”. Esa comparación muestra, de forma muy concreta, cómo se ha ido refinando la manera de vivir las mismas emociones.
Metodología: cuestionarios y análisis terapéutico
Además del trabajo diario, Natalia explica que este año habrá una estructura muy definida: “vamos a trabajar con un cuestionario de autoobservación y en la clase también vamos a tener la mitad de la clase dedicada al análisis terapéutico de esas situaciones que se van dando”.
El objetivo es que, al finalizar la cuenta, “la persona que se implicó en este proceso tenga una capacidad de análisis muy fácil también para poder atender los desafíos en esta función del mal de su vida”. Es decir, que pueda aplicar lo aprendido para transformar emociones negativas que aparezcan fuera del contexto del curso, en su día a día.
Esta metodología combina:
- Estudio cabalístico (permutaciones, sefirot, función del mal).
- Herramientas terapéuticas modernas (preguntas, reflexión guiada, lectura de casos).
- Trabajo grupal, donde el relato de uno sirve de espejo para otro.
En la práctica, este enfoque permite que la persona no solo comprenda intelectualmente el mal, sino que aprenda a leerlo en sus propias reacciones y a refinar su forma de sentir.
El mal como bien descolocado: clave para el trabajo emocional
La presentación del curso lo expresa con precisión: “según la enseñanza cabalística, el mal no es una fuerza independiente opuesta a Dios. Puede definirse como el bien en posición incorrecta”. Y añade: “¿cuál es la función del mal? Custodiar las chispas de luz hasta que el ser humano las eleve”.
Si el mal es el bien descolocado, entonces transformar emociones negativas implica recolocar la energía que hay detrás de ellas:
- La rabia puede contener un anhelo de justicia.
- La envidia puede señalar un deseo profundo de realización frustrado.
- La culpa puede apuntar a una necesidad de reparar y aprender.
El curso propone recorrer la “escalera del Omer” desde esta perspectiva: “el objetivo no es combatir el mal, sino modificar la estructura perceptiva que lo produce, descubrir la chispa de luz que contiene y aprender a elevarla”.
En términos de Psicología Transpersonal, podríamos decir que se trata de pasar de la lucha contra la sombra a la integración consciente de la sombra: lo reprimido se vuelve fuente de insight, lo negado se revela como energía disponible para el propósito del alma.
La Cuenta del Omer como entrenamiento sostenido
En la Escuela se define la Cuenta del Omer como “un proceso espiritual de 49 días que nos invita a trabajar nuestra conciencia y emociones”, un viaje de autoconocimiento y transformación donde cada día se refinan aspectos internos que nos alejan de nuestra esencia. Esta descripción encaja perfectamente con la propuesta de este año, centrada en el mal como motor de refinamiento.
Cuarenta y nueve “sub-Satanes”: fragmentos de la sombra
Mario ofrece una imagen sugerente: “me parece muy interesante la propuesta de esos 49 subsatanes, para llamarlo de alguna manera, los hijos del Satán, los 49 que vas a analizar en esta cuenta del Omer”. Si hablamos de 49 oscuridades, añade, “estaríamos hablando de 49 Klipot a romper en cada día del Omer”.
Esto significa que:
- No se aborda el mal como un bloque uniforme, sino en 49 matices concretos.
- Cada día se trabaja una forma específica de distorsión emocional.
- La tarea es romper cada Klipá sabiendo que “en una Klipá sale luz a través de la Klipá”.
Mario advierte: “no es meternos en las tinieblas para quedarnos ahí, sino meternos en las tinieblas para sacar luz de las tinieblas”. Esta frase resume el espíritu del entrenamiento: enfrentarse a la sombra sin morbo, con el único objetivo de elevar la luz que custodia. Y ahí, nuevamente, se hace evidente que transformar emociones negativas es una forma de rescatar chispas de luz que estaban atrapadas en nuestra percepción.
Crisis curativa y “toxinas espirituales”
Natalia comparte una metáfora clínica muy sugerente: cuando las personas se quejan de que “cada vez todo se pone peor” a pesar de trabajar mucho consigo mismas, ella les habla de la “crisis curativa” de una detoxificación física.
“Cuando estamos haciendo una détox en el cuerpo, te duele la cabeza, tienes síntomas, porque estás eliminando toxinas”, explica. “Cuando hacemos este refinamiento pasa lo mismo. A veces hay situaciones un poco caóticas, pero son la manifestación muy evidente de que estás por el buen camino, porque estás eliminando toxinas a nivel espiritual”.
Es decir, el hecho de sentir más intensamente ciertas emociones no siempre indica retroceso; puede ser señal de que se están movilizando capas profundas de sombra. Esta comprensión es esencial para sostener el proceso de transformar emociones negativas sin desesperar a mitad del camino.
Perfil de participantes: de principiantes a terapeutas
Natalia recalca que “puede entrar cualquier nivel de conocimiento de la Cábala en este Omer” porque la pedagogía es accesible para todos. Al mismo tiempo, reconoce que, debido a que muchos alumnos repiten cada año, se ha ido elevando el nivel de profundidad para acompañar su refinamiento.
Este año, además de los estudiantes habituales, el entrenamiento es “ideal para terapeutas, coach, psicólogos, estudiantes de Cábala que incluso lleven grupos de estudio y quieran llevar la Cábala a la experiencia humana”. Muchas personas que trabajan con otros sienten una brecha entre el estudio teórico y la práctica clínica; el Omer aparece como un puente para integrar Cábala y acompañamiento emocional.
En ese sentido, aprender a transformar emociones negativas en uno mismo se convierte en la base ética y espiritual para sostener procesos ajenos con mayor lucidez y compasión.
Polarización, Satán y trabajo en equipo
Otra dimensión importante del diálogo es la lectura del contexto actual. Natalia observa que vivimos “un momento histórico de polarización”, donde incluso la espiritualidad se utiliza para posicionarse en “verdades absolutas” que, en realidad, ocultan formas sofisticadas de mal.
Mario vincula esto con el maniqueísmo moderno y afirma que “el mundo se está polarizando de una manera muy sofisticada” hasta el punto de que parece “peor situación que la Guerra Fría”. El Satán, señala, opera aquí no de forma tan sutil, sino “bastante abierta”, atrapándonos en la dualidad incluso cuando creemos estar del lado del bien.
Frente a esta dinámica, el Omer ofrece dos antídotos:
- Un entrenamiento para ver la sombra en uno mismo, no solo en el otro.
- Un trabajo en equipo que relativiza el ego y permite aprender de la experiencia ajena.
Natalia lo resume así: “es muy importante trabajar en equipo como hacemos en cada Cuenta del Omer, que eso si cabe le da un valor añadido”. En un mundo polarizado, donde la emoción tiende a volverse arma, aprender a transformar emociones negativas en comunidad se convierte también en un acto de reparación colectiva.
Esta dimensión comunitaria se articula muy bien con lo desarrollado en la Cuenta del Omer el mindfulness cabalístico, donde se explica cómo el conteo diario se vive como un camino compartido de presencia y refinamiento.
El enfoque terapéutico integrativo de Natalia Salinas
Cuando Mario le pide que se presente, Natalia responde que “más que trabajo, disfruta siendo terapeuta” y que se siente privilegiada de que tantas personas confíen sus procesos en ella. Lleva 13 años acompañando a consultantes y ha ido “decorando” ese camino con diversos títulos: maestra de Cábala, coaching, hipnosis ericksoniana, EFT, neurociencia, biodescodificación, constelaciones familiares.
Sin embargo, insiste en que no concibe ninguna técnica de forma aislada: “soy integrativa nata, no concibo nada por separado”. Para ella, cada persona es un todo holístico que requiere una combinación particular de herramientas, un “botiquín de primeros auxilios emocionales” adaptado a quién se sienta frente a ella.
Este enfoque integrativo se refleja en la manera de abordar el mal y las emociones intensas:
- La Cábala aporta el mapa del alma y la comprensión de la función del mal.
- Las herramientas terapéuticas facilitan la liberación de bloqueos y la elaboración de la experiencia.
- El grupo amplifica el proceso de transformar emociones negativas, al ofrecer espejos y resonancias.
Así, el trabajo con el Omer no queda en un nivel abstracto, sino que desciende a la “realidad psíquica y cotidiana” de cada participante.
Conclusión
En la visión compartida por Mario Sabán y Natalia Salinas, transformar emociones negativas es, en el fondo, aprender a relacionarnos de otra manera con el mal: dejar de verlo como una fuerza ajena que nos ataca desde fuera y comenzar a reconocerlo como energía descolocada que custodia chispas de luz en nuestro interior. La Cuenta del Omer se convierte en un camino de 49 días para observar, comprender y refinar esos movimientos, día a día, combinación a combinación.
Este entrenamiento nos enseña a pasar del victimismo a la responsabilidad, de la reacción impulsiva a la observación consciente, de la polarización a la integración. En ese tránsito, la rabia, la culpa, el miedo o el resentimiento dejan de ser enemigos a combatir y se revelan como umbrales hacia una conciencia más amplia, si sabemos escucharlos y recolocar su energía.
Si sientes que ha llegado el momento de dar un paso serio en tu proceso interior y dejar de vivir tus estados más densos como castigos, el camino que propone el Curso Cuenta del Omer: El mal como motor de refinamiento te ofrece una estructura clara, profunda y acompañada para hacerlo. Durante 49 días podrás trabajar, con guía y comunidad, cómo opera el Satán en tu vida emocional y cómo cada desafío puede convertirse en una oportunidad real para convertir las emociones negativas en sabiduría, libertad y crecimiento del alma.
Puedes complementar este artículo con la presentación del curso que hicieron hace unos días Mario Sabán y Natalia Salinas.