Comprender el bien y el mal desde la Cábala
En el centro de los relatos del Génesis, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal es uno de los símbolos más enigmáticos y controversiales. Para la Cábala, este árbol no representa la caída, sino una puerta hacia el conocimiento profundo de la dualidad humana.
Este artículo desarrolla las reflexiones de Mario Sabán y Nacho Newman, quienes abordan el tema desde una visión no dogmática, revelando cómo el conocimiento y la acción están entrelazados en el proceso espiritual.
Qué es el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal
El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal aparece en el capítulo 3 del Génesis y se presenta como un símbolo de sabiduría dual. No se trata de un árbol que ofrece sólo mal, como erróneamente se ha difundido en la tradición occidental, sino un acceso a la conciencia de lo bueno y lo malo como dimensiones coexistentes de la realidad.
Para la Cábala, este árbol representa el despertar del discernimiento moral, pero también una prueba espiritual: ¿qué haremos con ese conocimiento?, ¿estamos preparados para sostenerlo sin que nos desequilibre? La Cábala no lo condena, sino que nos invita a comprender sus implicancias desde una perspectiva evolutiva.
Es también un símbolo del libre albedrío: al conocer el bien y el mal, el ser humano adquiere la capacidad de elegir, pero también la responsabilidad de sus elecciones. Su poder es tan grande que, como veremos más adelante, no era el árbol el problema, sino el momento en que se accedió a él. En el centro de los relatos del Génesis, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal es uno de los símbolos más enigmáticos y controversiales. Para la Cábala, este árbol no representa la caída, sino una puerta hacia el conocimiento profundo de la dualidad humana.
Este artículo desarrolla las reflexiones de Mario Sabán y Nacho Newman, quienes abordan el tema desde una visión no dogmática, revelando cómo el conocimiento y la acción están entrelazados en el proceso espiritual.
El mal marketing del árbol del conocimiento
La malinterpretación occidental
«El árbol del conocimiento del bien y del mal tiene mala fama», dice Sabán. En la tradición cristiana, este árbol se asoció con el pecado original, olvidando que también contiene el conocimiento del bien.
Esto crea un desequilibrio conceptual. Si hay mal original, también debería hablarse de bondad original. Esta omisión ha contribuido a que se vea al árbol como un símbolo exclusivamente negativo, lo cual limita su comprensión.
El valor cabalístico del conocimiento
La Cábala no entiende el conocimiento como acumulación de datos, sino como un proceso tridimensional:
- Intuición (Jojmá)
- Razonamiento (Biná)
- Aplicación (Maljut)
«El conocimiento verdadero es aquel que se lleva a la experiencia», explica Sabán. Y añade: «No basta con ser culto, hay que saber vivir lo que se aprende».
El momento adecuado para el conocimiento
No era lo que se comió, sino cuándo
La transgresión no fue haber comido del árbol, sino haberlo hecho antes de tiempo. «Fue una desobediencia obediente», comenta Sabán, porque en realidad, unas horas después, la divinidad habría permitido acceder a ese conocimiento.
El problema surge cuando se accede a una información para la cual no se está preparado. «El conocimiento no merecido puede desequilibrar», advierte. Es decir, el mal se origina cuando se usa el saber sin estar listos para integrarlo en la experiencia.
Merecer el conocimiento
El mal no es un principio absoluto, sino una consecuencia del desequilibrio entre saber y acción. «No merecer un conocimiento es revelar algo que está fuera de tiempo», explica.
Por ello, el trabajo espiritual consiste en ampliar la capacidad receptiva (el Kli) para contener el saber. Solo cuando la vasija está lista, la luz puede entrar sin romperla.
El conocimiento como anticipación
Prepararse para actuar con conciencia
La Cábala es una espiritualidad anticipatoria. El conocimiento no se da solo para entender, sino para prever las consecuencias de nuestras acciones.
«El conocimiento surge entre Jojmá y Biná y llega a Maljut», explica Sabán. Esta secuencia no es teórica, sino práctica. Quien anticipa las consecuencias, acciona con responsabilidad.
Actos positivos, consecuencias negativas
«Muchas veces queremos hacer el bien, pero generamos consecuencias negativas», reflexiona Sabán. Esto sucede porque nuestro conocimiento es limitado. Como no poseemos toda la información, nuestras decisiones a veces fallan.
Esto no invalida el valor de actuar, sino que nos obliga a ampliar nuestra conciencia antes de actuar. «Hay que meditar y focalizar bien la energía», insiste.
Conocimiento sin acción no es sabiduría
El salto al vacío
«Hay un punto de inflexión llamado Dilug, un salto al vacío», dice Sabán. Ese salto ocurre cuando se pasa del estudio a la acción. No basta con teorizar. Hay que actuar.
Un ejemplo conmovedor: un joven estudioso de la Cábala ignoraba a su hijo pequeño que quería jugar. El abuelo lo corrige: «Si tu estudio no mejora tu relación con tu hijo, no sirve de nada». Esta anécdota resume el espíritu de la Cábala aplicada.
En esta enseñanza se muestra con claridad que el conocimiento tiene sentido solo si transforma la vida. El saber no se valida por la cantidad de libros leídos, sino por la calidad de vínculos que somos capaces de construir desde ese saber.
La sabiduría cabalística siempre se mide en el plano de la realidad: ¿me ha vuelto más compasivo?, ¿más justo?, ¿más conectado con lo sagrado en los demás? Estas son las verdaderas métricas de una vida espiritual.
Límites de la acción
En la acción, el margen es pequeño. «El pensamiento es amplio, pero la acción tiene limitaciones de espacio y tiempo», explica Sabán. Por eso hay que tener máxima conciencia al actuar. La teoría sin acción no transforma.
El árbol de la vida y la inmortalidad
Restringir el acceso al Árbol de la Vida
En el Génesis, Dios impide que el ser humano acceda al Árbol de la Vida después de comer del árbol del conocimiento. «Si suben, serán como nosotros», dicen los ángeles.
Según la Cábala, esta prohibición no es castigo, sino protección. «Aún no hemos derrotado al mal. Si fuéramos inmortales con maldad, sería insostenible», advierte Sabán.
Función de la muerte
«Gracias que hay muerte», afirman ambos con ironía. La mortalidad limita la capacidad del mal. Imaginar una humanidad inmortal en su estado actual da miedo.
«La muerte permite cerrar ciclos, detener el mal, y abre la posibilidad de una inmortalidad futura basada en el bien», concluye Sabán.
Proyecto inmortal: hacia el árbol de la vida
«Yo encontré en la Cábala un proyecto inmortal», confiesa Sabán. Este proyecto no es vivir para siempre por capricho, sino para acceder al conocimiento completo y heredado del universo.
La inmortalidad debe ser el resultado de una conciencia madura, de una victoria sobre el mal. Solo entonces puede abrirse el acceso al árbol de la vida.
Conclusión
El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no es una maldición, sino una oportunidad. Comprender sus enseñanzas desde la Cábala permite transformar la angustia existencial en sabiduría vivida.
Si quieres profundizar en estas ideas y aprender a equilibrar el conocimiento con la acción, te recomendamos el curso Cábala desde cero Nivel 2 con Mario Sabán, donde podrás empezar a explorar los secretos de este viaje espiritual.
Empieza hoy a armonizar el bien y el mal en tu vida.
A continuación, puedes ver el vídeo de Mario Sabán y Nacho Newman en el que profundizan sobre los conceptos que hemos tratado.